martes, 15 de septiembre de 2009

pomelo, tubo de escape, argentino, campanario, calvo, sombra, cd, diamantes, lista de la compra, dientes

Este es el primer relato de estos que escribí, hace ya años. Las palabras me las puso Laura. No lo había subido porque no me gusta mucho cómo me quedó, pero me daba penita dejarlo ahí solo... soy una sentimental, en el fondo.




A veces olvidaba por qué le quería tanto. Las dudas se asomaban por su mente de pronto, sin avisar, escarbando con sus ponzoñosas garras, dejándole una insoportable sensación de vacío. Siempre en el momento más absurdo, como aquel, mientras miraba el solitario pomelo que quedaba en el frutero y se decía que ya iba siendo hora de pasar por el mercado.

Pero era fácil desterrar esas malditas dudas. Sólo tenía que recordar…

Recordar aquel tiempo en que el sonido más feliz en su vida era el ruido del tubo de escape de su moto cuando iba a buscarla al colegio y le decía lo preciosa que estaba con el horrible uniforme de cuadros. Paseaban juntos cerca de La Almudena, y él siempre se picaba porque a ella le encantaba el acento argentino del chico que solía vender flores bajo el campanario. Al ver lo guapo que era le entraba inseguridad y empezaba a decir que ya no le querría cuando fuese viejo y calvo, y ella le besaba y le aseguraba que sí hasta que la sombra de miedo desaparecía de sus ojos. Eran tiempos mágicos, en los que un cd grabado por él le parecía un regalo mil veces mejor que un anillo de diamantes.

Sus recuerdos felices alejaron las dudas, como hacían siempre, y siguió con la lista de la compra con una dulce y bonita sonrisa. Al menos todos los golpes que le había dado cuando esa felicidad acabó habían dejado intactos sus dientes.



Link de la imagen.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Autopublicidad


Pues sí, es hora de autopublicitarme.

Y no me refiero al blog emo que creé hace poco para mis poemas de casquería (aunque, ya de paso, podéis visitarlo si os apetece en http://poemasdecasqueria.blogspot.com/ ), sino a otro blog sobre corrección de textos que estreno hoy. Aún está en semi-construcción, así que quizá cambiemos alguna cosilla.

Ante todo, tengo que darle las gracias a Laura por haberme hecho el blog (tanto el blog como la web), porque los que me conocéis sabéis que soy una inútil con estas cosas. Además de haber quedado muy chulo, ¡tiene monos!

A muchos de los que me leéis aquí no os interesará mucho, pero si tenéis alguna duda lingüística alguna vez, os animo a que me la preguntéis a través del blog.

¡Ah! Y si tenéis una tesis que corregir, una novela, cualquier cosa... dadme trabajo, leche.


Aquí os dejo el link del blog: http://www.correctorfreelance.es/blog/

Y el de la web, ya que estamos: http://www.correctorfreelance.es/

jueves, 3 de septiembre de 2009

Urjente rreforma ortografika

Este texto puede verse en diferentes sitios de Internet, no cito la fuente original porque no tengo ni idea de cuál es. Sé que a los que no sois unos frikis obsesivos de la lengua no os hará mucha gracia, pero no he podido evitar ponerlo...




La Real Academia de la Lengua dará a conocer próximamente la reforma modelo 2000 de la ortografía española. Esta columna obtuvo, con carácter exclusivo, un documento reservado que revela cómo se llevará a cabo dicha reforma.

El programa tiene alguna inspiración, al parecer, en un plan quinquenal que alguien propuso para la germanización del inglés. Será, pues, una enmienda paulatina, que entrará en vigor poco a poco, para evitar confusiones.

La reforma hará mucho más simple el castellano de todos los días, pondrá fin a los problemas de ortografía que tienden trampas a boxeadores, economistas y arquitectos, y hará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua.

De acuerdo con el expediente secreto, la reforma se introducirá en las siguientes cinco etapas anuales:

1) Supresión de las diferencias entre c, s, z y k. Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la k (este fonema tiene su definición téknika lingüístika, pero konfundiría mucho si la mencionamos akí) será asumido por esta letra. En adelante, pues, se eskribirá kasa, keso, Kijote. También se simplifikará el sonido de s en este úniko signo. Kon lo kual sobrarán la c y la z: «el sapato de Sesilia es asul». Desapareserá la doble c y será reemplasada por x: «Tuve un axidente en la Avenida Oxidental». Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas por su estraña pronunsiasión de siertas letras.

2) Se funde la b kon la v, así komo la ye kon la elle. No existe en español diferensia alguna entre el sonido de la b larga y la v chikita. Por lo kual, a partir del segundo año, desapareserá la v y beremos kómo bastará con la b para ke bibamos felises y kontentos. Pasa lo mismo kon la elle y la ye. Sobra la elle. Todo se eskribirá con y: «Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar». Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia. Toda b será de baka, toda b será de burro.

3) Erre es erre; fuera la hache; fusión de g y jota. A partir del tercer año, y para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: «Rroberto rregala un rradio». Asimismo, la hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, será eliminada.

Nuestros ijos ya no tendrán ke pensar kómo se eskribe «sanaoria», y se akabarán esas complikadas y umiyantes distinsiones entre «echo» y «hecho».

Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos. Tampoko en la diferensia entre la g y la j, ke muchas beses suenan igual. Aora todo ba con jota: «El jeneral jestionó la jerensia». No ay duda de ke esta sensiya modifikasión ará que ablemos y eskribamos todos con más rregularidad y más rrápido rritmo.

4) Abolisión de tildes; muerte a konsonantes finales. Orrible kalamidad del kastellano, en jeneral, son las tildes o asentos. Esta sancadiya kotidiana jenerará una axion desisiba en la rreforma; aremos komo el ingles, que a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran eyas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bocablo.

Berbigrasia: «¡Komo komo komo komo!». Tambien seran proibidas siertas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano. Asi, se dira: «¿ke ora es en tu relo?», «As un ueko en la pare» y «La mita de los aorros son de eya».

5) Eliminasion de la d interbokalika del partisipio pasao y kanselasaion de artikulos. El uso a impuesto ya ke no se diga «bailado» sino «bailao», «nacido» sino «nacio» y «venido» sino «venio». Kabisbajos aseptaremos esta kostumbre bulgar, ya ke es el pueblo yano el ke manda, al fin y al kabo; desde el kinto año kedaran suprimidas esas des interbokalikas ke la jente no pronunsia. Ademas, y konsiderando ke el latin no tenia artikulos y nosotros no debemos inbentar kosas que nuestro padre latin rrechasaba, kasteyano karesera de artikulos. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremos komo futbolistas yugoslabos, pero despues niños, niñas de kolegios, beran ke tareas eskolares rresultan mas fasiles.

Profesores terminaran benerando akademikos ke an desidio aser rreformas klabes para ke seres umanos ke bibimos en nasiones ispanoablantes gosemos berdaderamente idioma de Serbantes y Kebedo.

Eso si: nunka aseptaremos ke potensias estranjeras token kabeyos de letra eñe.

Eñe rrepresenta balores mas elebados de tradision kultural ispanika y primero kaeremos kadaberes ke aseptar bejamenes a simbolo ke a sio korason bibifikante de istoria kastisa.

¡Kon eñe ay lus en poterna y guardian en eredad!



Y, si habéis llegado al final, un link de regalo.



martes, 1 de septiembre de 2009

panecillo, jabalí, buñuelo, apocalipsis, páncreas, campamento, eones, radiactivo, filo, bellota

Palabras de Raúl.



Hasta aquella mañana no pensaba que fuera posible odiar tan intensamente algo tan estúpido como un panecillo.

Pero ahí estaba, sentado a la mesa del desayuno, contemplando aquel trozo de pan con mermelada como si tuviese la culpa de todas sus miserias. En su mente se sucedían imágenes de los comics de Astérix en las que aparecían esos entrañables galos devorando alegremente un jabalí. No esperaba tanto, pero qué menos que un donut, o un simple buñuelo. No un puñetero panecillo cubierto de triste mermelada de ciruela.

Las cosas estaban saliendo espantosamente mal últimamente, y el desayuno no era ninguna excepción.

En realidad el apocalipsis había estallado unos meses atrás, cuando le detectaron un cáncer de páncreas al abuelo. Fue entonces cuando sus padres enloquecieron de pronto y no atinaban a hacer nada medianamente lógico. Incluso enviaron a Miguel a un campamento todo el verano, para que no se enterara de lo que ocurría, y no intentaron hacer lo mismo con él porque hacía eones que había sobrepasado la edad para eso.

Pero lo peor fue que se quedaron mirando sin más cómo el abuelo se iba deteriorando día a día; la gota que colmó el vaso fue cuando consintieron que le metiesen ese brebaje radiactivo en las venas. Y al final, viendo que no reaccionaban, lo tuvo que solucionar él mismo.

Como los cuchillos del hospital apenas tienen filo, no le había quedado más remedio que asfixiarlo con la almohada.

Y como sus padres tenían la inteligencia de una bellota, le habían denunciado.

Así que ahí estaba, sentado a la mesa del desayuno, rodeado de presos. Culpando de todo al puñetero panecillo con su puñetera mermelada de ciruela.


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sábado, 29 de agosto de 2009

mirar, hablar, palabras, único, casa, tele, monja, salir, fotos, perra

Estas palabras son de mi amiga Gema, le estoy cogiendo el gustillo a esto... aún tengo 7 pendientes, pero se admiten más peticiones.





Cada momento que pasa estoy más desvinculada de todo, y a veces eso me asusta.

Pero es que no sé de qué sirve mirar alrededor, mirar a alguien, si al echarle un vistazo a mi propia vida sólo veo sombras. Sombras grandes, que lo envuelven todo, que son tan frías que me congelan las ganas de hablar. Y aún así las palabras salen, mecánicamente, palabras de autómata en conversaciones de autómata, sin ningún otro propósito que el de mantenerme dentro de esta puta normalidad que nos rodea.

Y ya ni siquiera sé qué es normal y qué no, ni sé si alguna vez lo he sabido. Tú eras lo único que me hacía sentir como una persona real, el ancla que me sujetaba al mundo, y ahora que no estás me distancio, me desdibujo, pierdo consistencia. Nuestra casa se ha convertido en un conjunto de paredes aleatorias y yo soy el fantasma que las habita.

Porque sin ti me siento tan ficticia y bidimensional como cualquier personaje de dibujos animados de la tele. Tan ilusoria e irreal como la monja muerta que escuchábamos gemir dentro de las paredes del colegio.

Sin ti me siento como un producto de mi propia imaginación.

Sé que debería salir más. Conocer gente. Dejar de tantear tus fotos con la esperanza de encontrar una entrada en ellas. Olvidarme de ti y de la perra a la que ahora haces sentirse real.

Volver a ser tangible.

Pero es que no sé de qué sirve mirar alrededor, mirar a alguien, si al intentar echarle un vistazo a su vida me ciegan mis propias sombras.

Cada momento que pasa estoy más desvinculada de todo, y cada vez me importa menos.



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miércoles, 19 de agosto de 2009

punción, guitarreo, hecatombe, buzón, cagada, desvestir, hiena, regurgitado, quiosco, intravenoso

Otro de palabras, para acabar con mi vaguería crónica. Esta vez son de mi amigo Dani.




Su voz es tan agradable como una punción lumbar.

No para de hablar en lo que me recuerda a un monótono guitarreo de música pop. No es sólo la voz, sino también el tono. No es sólo el tono, sino también lo que dice. Hace más de cuarenta minutos que finjo que escucho. Ella no para de hablar, yo no dejo de asentir. Me siento dentro de una de esas estúpidas telecomedias de los 70 sobre matrimonios que no se soportan.

Miro por la ventana de la cafetería y deseo que suceda algo, aquí y ahora. Un atraco. Un terremoto. Un holocausto zombi. Una hecatombe de cualquier tipo, en este preciso instante. Lo que sea, con tal de tener una excusa para salir huyendo.

La he reconocido antes por su boca de buzón de correos que por el vestido amarillo que aseguró que llevaría. Al menos las fotos eran reales. No es guapa, pero tiene algo... o lo tenía hasta que empezó a hablar. En cuanto se abrió el buzón de correos me di cuenta de que todo esto ha sido una gran cagada. Era un iluso al pensar que el irritante sonidito del messenger puede sacarle a uno de quicio; no es nada comparado con su voz. Bendita comunicación escrita.

Debería haber aprendido de mis experiencias. En el 90% de estas citas ni siquiera llego a desvestir a la chica. O ella me horroriza, o no se presenta, o ni siquiera es una chica. Cuando me pregunto por qué lo sigo intentando (cosa que he hecho unas mil veces en estos cuarenta minutos), la única respuesta que encuentro es que mantengo la esperanza de subir ese 10%.

Su risa me hace pensar en una hiena devorando algo previamente regurgitado.

Se me quitan las pocas ganas que podían quedarme de seguir con esto, y me voy de allí tras murmurar una excusa. Ella me mira marchar con ojos de gacela indefensa, casi parece bonita de nuevo ahora que está callada. Un precioso, amarillo y triste buzón.

Al salir paso por delante de un quiosco y echo un breve vistazo a la portada de una revista. Pone que «el cyberviolador» lleva más de tres semanas sin atacar, y yo sonrío mientras juego con mi jeringuilla de flunitrazepam intravenoso dentro del bolsillo.

No sé cómo quieren que trabaje, si las chicas cada vez son más estúpidas.



Si alguien quiere proponerme 10 palabras, le hago un relato tonto de estos.

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viernes, 14 de agosto de 2009

La pinchadora malvada




Mi musa emo ha vuelto a fingir su muerte (prefiero pensar eso a que esté muerta de verdad), lo que implica que llevo siglos sin escribir nada. Así que, como todos estáis deseando… voy a dedicar la actualización de hoy a contar mi vida.

Ayer tenía que hacerme unos análisis. No es que me esté muriendo (o eso creo, porque aún no tengo el resultado), ha sido simplemente porque mi madre se ha empeñado en que me los haga. Fue ella la que me pidió hora en el médico, y por lo que me ha contado, la conversación debió de ser más o menos así:

Mi madre: Quiero pedir hora para que mi hija se haga unos análisis, que últimamente ha adelgazado mucho.

Médico: ¿Pero ha adelgazado sin hacer nada?

Mi madre: No, está haciendo dieta.

Médico: ... entonces es normal que adelgace... (Inserte aquí expresión manga de gota de sudor en la frente)

Volviendo al tema, me dan mal rollo las agujas y nunca me han gustado mucho estas cosas, pero lo llevo más o menos bien. O, mejor dicho, lo llevaba.

Hasta ahora.

Comenzaré con el análisis de orina. Mear en un bote parece fácil... pero como estoy medio loca y tengo bloqueos mentales extraños, para mí no lo es tanto. Me levanto antes de las 8 de la mañana... y no hay manera de mear. Ni abriendo grifos, ni nada. Y con unas ganas tremendas, porque me hinché a agua por la noche precisamente para que me resultase menos complicado.

Cuarenta minutos después, sigo sin mear y ya es la hora de irme. Conclusión: tengo que mentir cual puta y decirle a la tía del ambulatorio que me ha bajado la regla por la noche y por eso no he llevado la muestra. A ver si cuela y el médico no me la pide de nuevo.

Me hacen pasar a hacerme el análisis de sangre. La tía es novata, pero no me preocupa mucho, ya me pinchó una novata otra vez y lo hizo bien. Me pide que le dé el brazo derecho, y yo se lo tiendo amablemente y miro para otro lado, porque me da mucho yuyu verlo. Después de un rato buscando la vena sin éxito, me dice que le dé el otro. «Empezamos bien», pienso. Aún no sé cómo va a acabar aquello, por suerte para mí.

Le doy el otro brazo, y después de buscar durante lo que me parecen mil años, noto el pinchazo. La tía está rajando con la de al lado sobre las vacaciones. La aguja sigue dentro. Yo juraría que estas cosas duran menos, al menos las otras veces. También juraría que duelen menos.

Unos dos o tres minutos más tarde, la aguja sigue ahí clavada, y la tía sigue contando no sé qué leches sobre la hija de no sé quién. Yo no sé lo que está pasando porque sé que si miro me voy a marear, pero duele un cojón y medio, y encima la tía pasa del tema.

Y, de pronto, dice: «Huy... se ha roto».

«¿Qué coño se ha roto?», pienso yo, y cuando noto salir la aguja me atrevo a mirar y la veo con cara de «oops», poniéndome una gasa grande sobre el pinchazo, y sujetándola con esparadrapo. Las otras veces me ponían una gasita pequeña, o un algodón, y no la sujetaban. Ni decían que nada se hubiese roto. Y no dolía.

«Te va a salir un huevo aquí», me dice, tan tranquila. En ese momento quiero matarla. Lo peor es que luego le dice a una compañera: «¿Te importa acabar tú?». La miro, flipando, y le pregunto si no ha terminado. Y la tía me enseña tres tubos, uno lleno, uno vacío y otro a medias, y SONRÍE. «No, queda la mitad... es que se ha roto la vena cuando estaba llenando este».

Ni puedo contestar, porque empieza a darme de to sólo de pensar en que tienen que pincharme otra vez. Llega la otra y me pide el brazo derecho. Se lo doy, acojonada, y cuando me quiero dar cuenta, noto el pinchazo en la MANO. Los tubos tardan más en llenarse que cuando lo hacen en el brazo, y duele más (bueno, duele poco en comparación con la escabechina que me ha hecho la otra antes), pero por lo menos ninguna parte vital de mí se rompe esta vez y todo acaba felizmente. La primera ha desaparecido, supongo que para que no la mate al salir.

A ver, yo entiendo que no se nace sabiendo, y que la gente tiene que aprender a pinchar bien. También entiendo que mis venas son difíciles de encontrar, siempre tardan un poco. Pero coño, las otra vez que se me había dado la combinación novata-venas con +50 en sigilo, la muchacha al menos se concentró en el tema y no se distraía rajando con la compañera mientras.

Así que llego a casa blanca, con el brazo izquierdo semivendado y un pinchazo en la mano derecha. Y meándome. Mi madre flipa al verme, y yo le digo que los próximos análisis se los hará Perry.